miércoles, 9 de julio de 2008

La ley de la selva


El segundo marido de Ingrid Betancourt, Juan Carlos Lecompte, confesó que la relación entre los dos desde el rescate de la ex candidata a la presidencia de Colombia " ya no es la misma" y que "el amor por mí pudo habérsele acabado en la selva".

Lecompte tenía la secreta esperanza que los padecimientos, humillaciones y torturas a las que se sometió Betancourt durante su secuestro de 6 años hagan parecer a su relación con él como "un paraíso", pero esto no funcionó así. La ex-candidata le confesó que "prefiere cagar en los yuyos 6 años más antes que compartir una cama de 2 plazas con él", y que, luego de 6 años "ha perdido la costumbre de depilarse y no quiere volver a esa dolorosa rutina".

A su vez, luego de ver a 258 guerrilleros haciendo sus necesidades en la selva concluyó que lo que tenía su marido no eran 25 cm como el alegaba, sino más bien 2,5, y que esto constituía una "grave traición a la confianza de la pareja". 

Otra comparación odiosa que hizo fue "dormí con un oso que agonizaba y hacía menos ruido que vos cuando roncás". 

Algunos investigadores aseguran que este caso demuestra las hipótesis que "no hay mal peor que el matrimonio", y que "la distancia mata a la pareja".  

Algunas feministas le aconsejan que el también tome algunas costumbres de la jungla y que de ahora en adelante se haga "la del mono" y se olvide de Betancourt.

2 comentarios:

Nomuchodeque dijo...

Jajajaj...muy bueno!!

ana dijo...

un poco fuerte para mi gusto,. pero bueno, humor negro no deja de ser humor.